Iglesia de los Hijos del Señor Jesús Cristo

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    Puntos Bíblicos:

Lucas 2:8-12

 8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

    9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

    10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

    11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

    12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

   

Lucas 1:5-80

 5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.

    6 Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

    7 Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.

    8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,

    9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.

    10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

    11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.

    12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.

    13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

    14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;

    15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.

    16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

    17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

    18 Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.

    19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.

    20 Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.

    21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.

    22 Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. Él les hablaba por señas, y permaneció mudo.

    23 Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.

    24 Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo:

    25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.

    26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

    27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

    28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: !!Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

    29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

    30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

    31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

    32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

    33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin

    34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

    35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

    36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

    37 porque nada hay imposible para Dios.

    38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

 39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;

    40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.

    41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,

    42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

    43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

    44 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

    45 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.

    46 Entonces María dijo:
    Engrandece mi alma al Señor;

   47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

   48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
    Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

    49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;
    Santo es su nombre,

   50 Y su misericordia es de generación en generación
    A los que le temen.

    51 Hizo proezas con su brazo;
    Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

     52 Quitó de los tronos a los poderosos,
    Y exaltó a los humildes.

     53 A los hambrientos colmó de bienes,
    Y a los ricos envió vacíos.

     54 Socorrió a Israel su siervo,
   Acordándose de la misericordia

     55 De la cual habló a nuestros padres,
    Para con Abraham y su descendencia para siempre.

    56 Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa.

 57 Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo.

    58 Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella.

    59 Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías;

    60 pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan.

    61 Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre.

    62 Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar.

    63 Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.

    64 Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios.

    65 Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.

    66 Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.

 67 Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:    
 68 Bendito el Señor Dios de Israel,
    Que ha visitado y redimido a su pueblo,    
 69 Y nos levantó un poderoso Salvador
    En la casa de David su siervo,    
 70 Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;    
 71 Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron;    
 72 Para hacer misericordia con nuestros padres,
    Y acordarse de su santo pacto;    
 73 Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,
    Que nos había de conceder    
 74 Que, librados de nuestros enemigos,
    Sin temor le serviríamos    
 75 En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.    
 76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;
    Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;   
 77 Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,
    Para perdón de sus pecados,   
 78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
    Con que nos visitó desde lo alto la aurora,    
 79 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
    Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

    80 Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

 

1 Crónicas 24:7-19

 7 La primera suerte tocó a Joiarib, la segunda a Jedaías,

 8 la tercera a Harim, la cuarta a Seorim,

 9 la quinta a Malquías, la sexta a Mijamín,

 10 la séptima a Cos, la octava a Abías,

 11 la novena a Jesúa, la décima a Secanías,

 12 la undécima a Eliasib, la duodécima a Jaquim,

 13 la decimatercera a Hupa, la decimacuarta a Jesebeab,

 14 la decimaquinta a Bilga, la decimasexta a Imer,

 15 la decimaséptima a Hezir, la decimaoctava a Afses,

 16 la decimanovena a Petaías, la vigésima a Hezequiel,

 17 la vigesimaprimera a Jaquín, la vigesimasegunda a Gamul,

 18 la vigesimatercera a Delaía, la vigesimacuarta a Maazías.

 19 Estos fueron distribuidos para su ministerio, para que entrasen en la casa de Jehová, según les fue ordenado por Aarón su padre, de la manera que le había mandado Jehová el Dios de Israel.

 

Mateo 2:1-23

 1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

    2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

    3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

    4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

    5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:    
 6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
    No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
    Porque de ti saldrá un guiador,
    Que apacentará a mi pueblo Israel.

    7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;

    8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

    9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

    10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

    11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

    12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

 13 Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.

    14 Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto,

    15 y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.

    16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.

    17 Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo:    
 18 Voz fue oída en Ramá,
    Grande lamentación, lloro y gemido;
    Raquel que llora a sus hijos,
    Y no quiso ser consolada, porque perecieron.

    19 Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto,

    20 diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.

    21 Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel.

    22 Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea,

    23 y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno.

   

Mateo 2:19-20

19 Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto,

    20 diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.

  

Bibliografía: Biblia Reina Valera 1960


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