Iglesia de los Hijos del Señor Jesús Cristo

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Estudio: 31

La Segunda y Última Venida del Señor Jesús Cristo (Séptima Parte)

 

La Reunión Definitiva del Señor con Todo Su Pueblo Santificado

 

   Para Alcanzarla se Requiere, indefectiblemente, que Jesús Cristo, El Espíritu Santo Vivificante o de Adopción (173) Realice en el espíritu de cada uno de Sus Hijos, y hasta en el último de ellos, el Proceso Divino, Constante y Creciente de Santificación, que comienza cuando El Señor Jesús Cristo nos Concede Conocer la Verdad y entonces Él – La Luz – Resplandece en nuestros espíritus Oscurecidos o Muertos por naturaleza, Convirtiéndonos, para que luego a través del Bautismo en Su Precioso y Único Nombre para ser Salvos RENAZCAMOS del agua y de Su Santo Espíritu, Haciéndonos así Partícipes de la Regeneración o Nuevo Nacimiento o Primera Resurrección (174) y desde entonces nuestros espíritus Unidos a Su Santo Espíritu GRADUALMENTE Dejan la imagen del hombre terrenal, del nacido solamente de mujer o primer hombre, por haber sido Revestidos de la Imagen del Segundo Hombre – El Celestial – Jesús Cristo, Quien Es El Espíritu Santo Vivificante que Transforma de Gloria en Gloria al espíritu de cada Hijo hasta que Alcanza El Aprobado al Dormirse en el Señor y Pasa a Habitar con Él, desde ese Momento, en El Paraíso (175), por Haber Perseverado hasta el FIN; o hasta el Momento Mismo del Regreso Glorioso de Jesús Cristo o DÍA PERFECTO cuando los que quedemos Seamos Transformados (176). Tanto en una como en la otra Bendita Alternativa El RESULTADO DEL PROCESO ES EL ABANDONO del cuerpo físico, de MUERTE o morada terrenal por parte del espíritu de cada Hijo Perfeccionado Suficientemente en la Santidad por El Espíritu de Jesús Cristo (177). Esa Consustanciación Absoluta o Perfecto Amor Implica Alcanzar el CONOCIMIENTO PLENO (178) y el FIN de la TRANSFORMACIÓN que, al Momento del Regreso del Señor, se Manifestará con la TRANSFIGURACIÓN de todos Sus Hijos a causa de la Adopción del CUERPO ESPIRITUAL Inmortal, Incorruptible, Luminoso o Glorioso tal cual El del Propio Jesús Cristo. La EXTREMA LUMINOSIDAD o GLORIA Es El Resplandor de La Luz Admirable del Eterno Jesús Cristo, como Él Mismo Lo Manifestó cuando Se Transfiguró delante de tres de Sus Discípulos (Pedro, Jacobo y Juan), Su Rostro Resplandeció más que el sol y una NUBE de LUZ los Cubrió (179).Porque La Luz de Jesús Cristo Sobrepasa aún el resplandor del sol al mediodía (180); Él Es La LUZ de La Vida Eterna (181) y Su Obra, El Día de Salvación que Comenzó en Pentecostés va en Aumento hasta que pronto EL DÍA Sea Perfecto, al FINALIZAR El Testimonio por la Predicación del Evangelio Eterno Traído por El Espíritu Santo del Cielo, porque El Señor Jesús Cristo Habrá Iluminado Vivificando al Último de Sus Hijos Predestinados –lo Habrá Sellado con SU NOMBRE en El Bautismo – desde antes de la Fundación del mundo para Su Gran Salvación (182); entonces Regresará El Señor con todos Nuestros Hermanos que SE DURMIERON APROBADOS y, como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, en UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS Transformará a todos Sus Hijos a CUERPO ESPIRITUAL GLORIOSO O CUERPO DE LUZ ETERNO para que Recibamos al Señor en el aire y ETERNAMENTE Estemos con El Señor, porque Habrá Comenzado El Siglo DICHOSO SIN FIN para EL HOMBRE DE PAZ, Habiéndose así Cumplido PLENAMENTE La Palabra Escrita: Sorbida Es la Muerte en VICTORIA (183).

 

Referencias Bíblicas:

173- 1 Co 15:45; Jn 20:21-23; 14:15-19; 14:23; Mt 28:20; Ro 8:10-16; 8:23; Gá 4:1-7; Ef 1:4-5; Jn 1:12-13

174- Jn 1:1-14; 8:31-32; 14:6; Fil 1:3-6; 1 Jn 2:8-11; 1:5-8; 1 P 2:9; Ef 5:8-14; 1 Ts 5:4-5; 5:8; Hch 2:36-39; Jn 3:3-7; Ef  2:1-10; Ap 20:5-6

175- 1 Co 6:17; Jn 3:6; Job 14:1-2; 1 Co 15:45-50; 2 Co 3:17-18; Mt 24:10-13; Mr 13:13; 2 Ti 2:5-19; 4:1-8; Lc 23:42-43; 16:19-31; Hch 7:55-60

176- Tit 2:13; 1 Co 1:4-9; Col 3:3-4; 1 Ts 4:13-18; Pr 4:18

177- Ro 7:24; 8:10-11; 8:23-25; 1 Co 15:42-58; Mt 24:28; Lc 17:34-37; Job 39:27-30; 1 P 1:13-19; 2 Co 7:1; He 12:14; 12:22-23

178- Jn 3:6; 1 Co 6:17-20; 3:16-17; 2 Co 6:14-16; 1 Jn 2:25-29; 3:7-15; 3:21-24; Mt 22:34-40; 1 Jn 4:8; 4:16-21; 1 Ts 5:22-23; 1 P 4:15-19; 3:13-17; 1 Co 13:8-10; Col 3:10

179- 1 Co 15:51-54; 9:25; Fil 3:20-21; 2 Ts 2:13-14; Ap 21:23-27; He 1:1-3; Col 1:15-17; 1:26-28; Ap 1:10-18; Mt 17:1-9; Mr 9:1-9; Lc 9:27-36; 2 P 1:17-18

180- Hch 9:3-5; 22:6-11; 26:13-18

181- Jn 8:12

182- Hch 1:1-18; 2:1-41; 4:11-12; 10:1-48; 9:1-22; 2 Co 12:1-12; Gá 1:1-24; 2:1-9; Ro 9:15-33; 11:11-32; Pr 4:18; Ap 14:6-7; 7:1-17; Mt 24:14; Mr 13:9-11

183- Mt 24:27; Lc 17:22-24; Mr 13:26-27; 1 Co 15:51-52; 1 Ts 4:15-18; 3:13; Hch 10:34-36; Sal 34:8; 37:37; Lea El Estudio 16: “La Verdadera y Eterna Paz”; 1 Co 15:53-58

   

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