Iglesia de los Hijos del Señor Jesús Cristo

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Estudio: 34

El Ayuno que Más Nos Une (1) a Jesús Cristo

 

   Los Renacidos por El Espíritu Santo de Jesús Cristo Entendemos que, más allá del Ayuno Sagrado que Implica estrictamente la abstención temporaria y Voluntaria de la ingesta de alimentos para el cuerpo (2), Debemos Aprender Mejor a Abstenemos (Ayunar) de pensar y obrar a partir de lo que el Inmundo utiliza para alimentar los espíritus de los hombres naturales o vanos (3).

   Los Hijos de El Bendito Tenemos Trazado por Jesús Cristo El Camino de Santidad en Su Luz, La que Irá en Aumento hasta que el Día sea Perfecto (4). Cuando Ingresamos por La Puerta Estrecha Al Camino Nuevo y Vivo (Jesús Cristo) Experimentamos el Nuevo Nacimiento en Su Nombre y así aquel Viejo hombre que era cada uno va siendo Transformado por Nuestro Padre Eterno hasta que Alcancemos el FIN individual, y en Su Regreso Obtengamos Su Imagen Santa o Nuevo Hombre, con un Cuerpo Espiritual Perfecto, Glorioso, para que Heredemos la Vida Eterna en Nuevo Cielo y Tierra Nueva, que Jesús Cristo Nos tiene Preparados (5).

 

¡Ayunemos de los alimentos del Inmundo!

   Este Ayuno Implica que Nuestros espíritus Alcanzan más Vida con Esperanza mientras menos lo Perturbamos; porque no Ignoramos que cualquier ingesta de los alimentos del Inmundo Nos Estorba para Llegar a la Salvación Eterna (6).

   Percibimos que el Cristiano que Ayuna temporariamente de los alimentos para su cuerpo Hace Bien, pero Más lo Ayuda a Acrecentar su Santidad si su espíritu Ayuna Mejor de los alimentos del Inmundo (7).

 

¿Qué Incluye los alimentos del Inmundo?

   Jesús Cristo Concedió a Satanás que gobierne sobre todo lo Creado por El Eterno en esta tierra; es así que el Maligno la destruye, mata; pero también Sabemos que el Inmundo guía especialmente a los espíritus de los hombres hijos de Desobediencia, llamados ídolos por El Dios Viviente porque son templos del dios de este Siglo Malo (8). Los ídolos se “consagran” más y más para “ingerir los alimentos” del Inmundo, adorándolo a través de lo que su padre Blasfemo les indica o provee. Es por ello que el hombre natural o vano adora al sol, la luna, las estrellas, la tierra, plantas, animales, a otros hombres, a imágenes y hasta aquello que origina su mente Torcida por la ciencia vana, como la cibernética (9).

   De esa forma, Satanás les Ciega más el Entendimiento para que no les Resplandezca La Luz Bendita del Evangelio de Jesús Cristo y, de ese modo, al morir en carne sus espíritus quedan Confirmados para la Muerte Segunda y Eterna (10).

 

Como Cristianos Genuinos, ¿Priorizamos el Ayuno de Nuestros espíritus?

   Sabemos por El Espíritu Santo que, cuando Alcancemos la Meta en Nuestra Carrera hacia la Vida Eterna, solamente Sacaremos de este Siglo Malo Nuestros espíritus Hechos Perfectos por Jesús Cristo (11). Entonces, si lo Percibimos Ciertamente así, ¿por qué Nos dejamos Trastornar por el Adversario buscando logros o cosas vanas?. Esta Pregunta está Dirigida a cada uno de los que Profesamos la Preciosísima Fe en Jesús Cristo, independientemente de la edad, si se es varón o mujer, de la condición de Crecimiento espiritual particular. El tiempo del FIN de este Siglo Malo está cercano (12). ¿Acaso no Distinguimos las Señales que Nuestro Señor Nos Enseña que se Muestran al Epílogo de la Edad presente? (13). ¿Aún Somos hombres carnales, que se agradan de las cosas del Inmundo? (14). No Nos Engañemos: Nos dejamos Santificar más y más por El Espíritu de Jesús Cristo cada día o, si no Le Obedecemos, Perderemos todo Lo Sagrado Logrado por Su Bendita Ayuda (15).

   ¡Tengamos más Cuidado ante el avance vertiginoso de la ciencia humana, por las “maravillas” que Nos ofrece!. Únicamente Confiemos en Jesús Cristo, porque en Él Tenemos La Vida (16). Seamos Inteligentes y Obedezcámosle a El Eterno, ya que Es El Único Bueno, Misericordioso, Todopoderoso como para Sacarnos Vencedores de este Siglo Malo.

   Arrepintámonos cada día también por Nuestros pecados todavía ocultos, para que Jesús Cristo Nos los Perdone e Ilumine para no cometerlos más (17).

   Evitemos la fornicación (18). Que cada Hijo-a de El Altísimo Sepa tener su propio ser (espíritu, alma, cuerpo) en Santidad y Honor (19). Contribuye a ello que Nos Abstengamos de todas las Abominaciones visuales y auditivas que el Inmundo provee a los ídolos para acrecentar sus pensamientos y actos lascivos, aberrantes, que contribuyen a la manifiesta deshonestidad moral generalizada de los hombres vanos.

 

El matrimonio Santo

   El Hermano-a soltero-a que desea casarse Hágalo además como Le Agrada a Jesús Cristo, en Su Amor y como Testigos los Ancianos de la Congregación (20). Que ninguno fornique, como acostumbran los Incrédulos, sino que con Paciencia en la búsqueda Santa también pueda vivir con Pureza y Honor hasta hallar a la persona Adecuada Ante los Ojos de Jesús Cristo; y si la misma Debiera Convertirse y ser Bautizada, recién luego podrán Unirse en Santo matrimonio (21).

   Los Creyentes que estén Unidos en matrimonio Santo y tengan Fundamentación en Jesús Cristo para Separarse, Sepárense y Quédense así, o Reconcíliense. El integrante de un matrimonio Santo que Pisoteare la Sangre Preciosa de Jesús Cristo  Obliga al que Permanece Fiel al Señor a Separarse del Renegado de la Fe, porque: ¿qué Concordia Tiene el Templo Del Dios Viviente con un ídolo Desenmascarado?, ya que tuvo por Inmunda la Sangre del Pacto en La Cual fuera Santificado (22).

   Si un varón casado ante los hombres o que convive con su mujer, es Convertido por Jesús Cristo y no así su mujer, si ella consiente (*) en seguir conviviendo que el Creyente no la abandone, para que su mujer e hijos pequeños sean Santificados por el Creyente, quien además Deberá procurar regularizar su unión ante los hombres si conviviera con su mujer. Lo mismo se Entiende en el caso que se Convirtiera la mujer y no el varón.

(*) “consiente”: Implica que no pone Tropiezos al Convertido; pero si el Incrédulo se separa, sepárese (23); y le Conviene al Creyente quedarse así.

   Los Convertidos, varón y mujer de un matrimonio ante los hombres o que conviven, Busquen Alcanzar su matrimonio Santo.

   En cuanto a los Eunucos por Causa de la Obra Santa (24), Sientan el Gozo Inefable de que Nuestro Salvador Eterno los Preeligiera para que Lo Sirvan con Más Dedicación (25).

   Los viudos y viudas jóvenes, si lo desean pueden volver a casarse, pero en el Señor; a los más ancianos les Conviene Dedicarse Más y Mejor a Alcanzar el Premio de la Vida Eterna (26).

   Recordemos que más allá de su estado (soltero, casado, viudo), todo Creyente Debe Guardar su propio ser (espíritu, alma y cuerpo) Irreprensible en Santidad Ante Jesús Cristo (27).

 

Los Creyentes Debemos ser Más Santos Todavía (28)

   Si día a día Vamos Venciendo en Jesús Cristo las Pruebas que se Nos presentan, Seremos Más Santos y Tropezaremos menos por las Trampas del Enemigo, porque Creceremos en El Amor que Nos Da El Espíritu Santo que Vive en cada Creyente. Por lo tanto, el Fin de Nuestra Carrera no Nos Sorprenderá sin Depósito Suficiente en El Cielo, porque Amaremos cada día Más El Regreso de Nuestro Bendito Salvador Eterno, Jesús Cristo, Quien Nos Rescatará de este Siglo Malo para Llevarnos a todos y cada uno de los de Su Pueblo Santo, con Cuerpo Espiritual, Glorioso y Eterno a la Nueva Tierra y Al Cielo Nuevo, donde Mora la Justicia Verdadera.

   Velemos y Oremos para que Obremos con Más Fe hasta El Fin. Que Así Sea.

 

Sustento Bíblico

1-     1 Co 6:17; 2 Co 6:16-18; Ro 8:9-11

2-     Mt 6:16-18; 9:14-15; Hch 13:1-3; 14:23

3-     Col 3:5-7; Gá 5:19-21; 1 P 4:3

4-     Is 35:8; Col 3:12-17; 1 Ts 5:5; Pr 4:18; Fil 1:6; Ef 2:10

5-     He 10:19-22; Jn 3:1-8; Ro 6:4; 6:19-23; Col 3:8-11; Ef 4:24; 2 Co 5:17; Ef 4:13; 1 Co 15:42-58; 1 Ts 4:13-18; Ap 21:1-5; 2 P 3:13 Lea Nuestro Estudio 22: “Nosotros Esperamos Vivir Eternamente en El Nuevo Cielo y la Tierra Nueva

6-     Gá 5:16-17; 5:25-26; 2 Ti 2:21; 3:16-17; 1 Jn 5:18; Gá 5:7-8

7-     1 Ts 5:4-11; 5:21-23; 1 P 4:1-5; He 12:14

8-     Lea Nuestro Estudio: “Sabemos que el mundo entero está Bajo el Maligno”; 2 Co 6:14-18

9-     Ap 13:1-18; 14:9-11; Ro 1:23-25; Is 44:9-20; Hch 19:23-41; Sal 115:4-8; 135:15-18; Dn 3:1-30; Lc 4:5-8; Jn 4:22-24; 1 Co 3:18-20

10- 2 Co 4:3-4; 1 Co 2:14; Jn 3:18; Ap 21:8

11- 1 Ti 6:6-8; Ro 2:7; Mt 6:19-21

12- 1 Jn 2:15-17; Mt 24:33-47; Lc 17:26-30

13- Mt 16:1-3; 2 Ti 3:1-14; 1 Jn 2:18; 1 Ts 5:1-4

14- 1 Co 3:3; Ro 8:5-9; Gá 3:3-4; 1 P 4:1-2

15- Gá 6:7-8; Ez 18:26; 33:12-13; Mt 24:12-13

16- Job 15:31; Sal 20:7-8; 34:22; Jer 17:5; 17:7; 2 Co 1:9-10

17- Lv 5:17; Sal 19:12; 69:5; Mr 4:22; Lc 12:47-48; He 5:2; 1 Co 4:4; Sal 90:8

18- Mt 5:27-28; 1 Co 6:18-20; 6:13-16; 7:1-2; 1 Ts 4:1-5; Jud 1:7

19- 1 Ts 5:23; Sal 29:2; 93:5; Lc 1:73-75; 1 Ts 3:13; He 12:14

20- 1 Co 7:7-9; 7:26-29; 13:4-6; 2 Co 13:1

21- 2 Ti 2:19; 2:22; Ro 6:12-13; 1 Ts 4:1-5; 2 Co 6:14-18

22- Mt 19:9; 1 Co 7:10-11; 2 Co 6:15; He 10:26-31

23- 1 Co 7:12-16

24- Mt 19:10-12

25- 1 Co 7:1; 7:8-9; 7:20; 7:24; 7:32-35

26- 1 Co 7:39-40

27- 1 Ts 5:23; 4:6-8; Ro 6:19-23

28- Ap 22:11-12

 

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